Mayra Arena: “Ayudar está bien, pero contención no es desarrollo; el pobre debe ser productor, no sólo receptor”

Mayra Arena: “Ayudar está bien, pero contención no es desarrollo; el pobre debe ser productor, no sólo receptor”

Se hizo conocida, en 2018, por sus declaraciones sobre la pobreza y por una posterior charla TED. Hoy, a punto de graduarse como politóloga, pone el cuerpo en Fuerte Apache y habla sin ataduras de la difícil situación socioeconómica que vive el país. Texto Sofía Moure.

Ya no camina habitualmente por los pasillos de Villa Caracol, el asentamiento de Bahía Blanca donde nació y creció. Tampoco limpia otras casas ni ofrece servicios de depilación, aunque no le molestaría tener que volver a hacerlo para subsistir. En la actualidad, a sus 29 años y mientras termina la carrera de Ciencias Políticas en la Universidad de Tres de Febrero, Mayra Arena vive en Caseros, junto con sus tres hijos, y trabaja en comunicación política, si bien la militancia –que practica en Fuerte Apache– es su “parte favorita de la política”.

–Cuando tu texto Los beneficios de ser pobre se hizo viral, ¿imaginabas convertirte en una referente? ¿Por qué creés que los medios comenzaron a buscar tu palabra sobre la pobreza?

–No me considero una referente. Sí me doy cuenta de que cada vez que aumenta la pobreza o hay noticias sobre el tema, los medios me llaman. Creo que se debe a que hay un espacio vacío y que no hay pobres que hablen de la experiencia de ser pobre. Pero no soy especialista, simplemente tengo la experiencia y la suerte de poder expresarlo. Vine a ocupar ese lugar porque no había nadie más y sigue sin haber más gente: porque los pobres somos tratados como minoría en la Argentina, cuando somos mayoría.

–¿Sentís alguna responsabilidad al hablar sobre pobreza?

–Sí, claro. Trato de no ser hipócrita; yo no soy pobre ahora, pero no puedo evitar hablar en primera persona, porque lo viví y tengo 25 años de experiencia. Por eso trato de tener los pies en la tierra, de estar mucho en los barrios, para no perder la realidad y las cosas que están ocurriendo. Siento la responsabilidad de no quedarme con el relato del relato, el recuerdo del recuerdo.

–La pobreza en Argentina es estructural. ¿Cómo creés que se debería enfrentar el problema?

–La sociedad, el Estado y el sector privado deberían trabajar más en conjunto, porque la verdadera forma de sacar a la gente de la pobreza de forma sostenible es hacerla competitiva en el mercado. Se han tomado muchas medidas públicas de inclusión en sentido económico, pero no en sentido cultural y educativo: para que el país se desarrolle necesitamos generar trabajo, más allá de las instancias de ayuda económica. Mirá que soy peronista, pero pensar en Desarrollo Social como un programa que te une al Estado y no como un camino que te haga parte del sector privado y productivo argentino es un gran error. Ayudar está bien, pero contención no es desarrollo. El pobre debe ser productor, no sólo receptor.

–¿Considerás que el sector privado estaría dispuesto a trabajar en el mismo sentido que el Estado?

–Eso es trabajo de la política. Las empresas quieren hacer guita, igual que las personas que buscan un empleo, y eso no es algo inmoral, por el contrario: me gustaría que los empresarios ganen mucha guita y que desde el Estado tengan en cuenta que se puede generar trabajo para los sectores que están más en crisis. Hay que apoyar al sector privado y a la gente que quiere ganar plata, y hay que hacerlo desde el sector público y la política para lograr un país con menos pobreza que, en definitiva, es algo que nos conviene a todos. Es necesario refundar la relación entre Estado y sector privado, que no sea una competencia de quién saca más ventaja y lograr un capitalismo más sano.

–La política es una parte central de tu vida, más allá de los estudios. ¿Qué papel juega la militancia para vos?

–Es mi parte favorita de la política, el pie con la realidad. Los grandes errores de quienes ejecutan el gobierno es tener un grupo de asesores que estén en su mismo nivel que ellos. El rol del militante, mucho más que promover a los candidatos e intentar politizar al vecino, tiene que ver con transmitirle al funcionario la realidad de lo que está pasando. A mí no me gustan las militancias aplaudidoras, me gustan las que comunican la realidad. En ningún momento voy a dejar de contar lo que está pasando, siento y tengo un compromiso con la realidad y ningún funcionario es más grande que ese compromiso.

–¿Y la juventud? Cada vez hay más jóvenes que se involucran en política, ¿qué te parece?

–No creo en la juventud buena de por sí: uno no es bueno porque es joven, así como las mujeres no piensan en otras mujeres por ser mujer. Me gustaría que respondan a los intereses de la sociedad en general, que tengan la capacidad de detectar un problema y su solución, y eso no es excluyente de ningún sector: que venga de quien venga. Gente nueva, fresca, con ideas, no sólo por ser jóvenes, sino por entender que los tiempos y la economía están cambiando aceleradamente.

–¿Pensaste en ser vos una de esas personas y hacer política desde la gestión? ¿Te ofrecieron cargos alguna vez?

–Quizás en algún futuro. Hacer política es una actividad de tiempo completo y hay que tener una libertad económica que yo no tengo en este momento. Me ofrecieron cargos en muchísimas elecciones, incluso cuando me hice conocida y todavía no sabían mis preferencias políticas. No me siento menospreciada. Pero la política es un juego de poder donde, si empezás de abajo, te tenés que comer muchos garrones y bancarte cosas que no te gustan. Me gustaría poder entrar con una estructura de respaldo armada, si no, lo único que hacés es tener una banca, pero no construís poder real para generar transformaciones políticas. Es fácil acceder a una banca, pero hay que tener propuestas para ser político, no sólo quejas. Fuente: Tercer Sector https://tercersector.org.ar/

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