Economía e ideología: “Deuda externa, no eterna”

Economía e ideología: “Deuda externa, no eterna”

Junto con la reducción de la pobreza, uno de los temas centrales de campaña de Alberto Fernández era resolver el endeudamiento. Luego de ocho meses de negociaciones con los acreedores externos, la Doctora en Economía, Directora del Banco Provincia de Buenos Aires, y Directora del CEPA, Julia Strada, explica por qué se dilató el acuerdo, el poder de BlackRock, las exigencias legales que aparecen al despejar las económicas, el peso de la pandemia y la defensa de la soberanía monetaria.

Tasa, roll over, quita, riesgo país, default: en Argentina estamos acostumbrados a escuchar key words de tecnicismo financiero más seguido de lo deseado. En las últimas semanas, un nuevo lenguaje técnico y en spanglish fue creciendo e invadió portales periodísticos: CACs, exits yields, indentures, Net Present Value (NPV), y más. Todos conceptos mediados por statements (declaraciones) que van y vienen entre el gobierno y los grupos acreedores. Traducir y comprender los términos de la reestructuración de la deuda se hace cada vez más complejo. En este escenario, atravesado por el vencimiento del plazo fijado por el gobierno para el canje y los recientes anuncios, las preguntas que circulan son varias: ¿cuáles son las discordancias que impidieron hasta aquí la concreción del acuerdo? ¿Por qué la negociación se estiró 8 meses? ¿El problema era la plata o se discutía otra cosa? ¿Hasta qué punto Argentina puede mejorar su oferta? ¿Tanto poder tiene BlackRock? ¿La pandemia es una oportunidad o un contexto adverso para llegar a un acuerdo?

Uno de los desafíos más relevantes del gobierno de Alberto Fernández -el principal junto con la reducción de la pobreza-, es resolver la herencia de endeudamiento recibido. Así lo expresó en su campaña electoral: desendeudar, nuevamente, era la tarea.

Argentina ya atravesó procesos similares en tres periodos bien intensos: la última dictadura, el menemismo y el macrismo. Pasó por canjes que quedaron grabados en la memoria colectiva como un mal recuerdo (el megacanje del 2001 de Federico Sturzenegger) y como logro (la quita del 70% de Néstor Kirchner-Roberto Lavagna en 2005).

Para los liberales el objetivo de desendeudarse es ideológico: los proyectos nacional-populares que impulsan esa bandera no entienden que el mundo está gobernado por el mercado financiero y que la consigna “vivir con lo nuestro” ya pasó. Lo que omiten es que la deuda disciplina a los países deudores de dos formas: VER NOTA COMPLETA

genteba