Por la pandemia disminuyeron los síntomas severos de intestino irritable

Por la pandemia disminuyeron los síntomas severos de intestino irritable

Una enfermedad que padecen más de cinco millones de argentinos.

Un estudio realizado en el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires revela que, debido al confinamiento, disminuyó la severidad de los síntomas en pacientes con Síndrome de Intestino Irritable, un mal crónico que produce hinchazón, dolores abdominales, constipación y diarrea. ¿La clave? Una dieta más controlada (por el hecho de estar más tiempo en casa) y menos estrés por exposición a factores externos. En el Congreso americano de gastroenterología DDW este trabajo resultó seleccionado para su difusión por parte de la prensa norteamericana.

El Síndrome del Intestino Irritable se considera una entidad multifactorial, en la que los factores socioemocionales y el estrés pueden jugar un papel central en la generación y agravamiento de los síntomas. “Este tipo de trastornos intestinales afectan más a mujeres que a hombres y es una de las afecciones que más impacto tiene en la calidad de vida de las personas. Además, es la segunda causa de ausentismo laboral, solamente superada por el resfrío común”, señala el doctor Jorge Olmos, Jefe de la Sección Neurogastroenterología del Hospital de Clínicas.

“Se suele confundir al síndrome de intestino irritable con intolerancia a la lactosa, celiaquía y hasta cáncer de colon, por lo que es fundamental acudir al gastroenterólogo cuando aparecen los primeros síntomas para realizar un diagnóstico adecuado”, agrega el profesional

El confinamiento obligatorio en respuesta a la pandemia de SARS Cov-2, representó un escenario único de interacción social reducida y de una enorme complejidad. Esto podría afectar la evolución de los síntomas de los pacientes con Síndrome de Intestino Irritable. “El intestino irritable es sumamente frecuente, al punto de que afecta al 15% de las mujeres y 8% de los hombres en Argentina. Se caracteriza por la presencia de molestias como hinchazón y gases, dolor abdominal, constipación o diarrea. El estrés acompañado de una mala alimentación favorece a esta afección crónica” concluyen especialistas de la Sección Neurogastroenterología del Hospital de Clínicas.

En qué consistió el estudio

“El estudio que llevamos adelante, evaluó la severidad de los síntomas en pacientes con intestino irritable antes y durante la cuarentena estricta impuesta en Argentina en el año 2020 por la pandemia por Coronavirus. Además, investigamos los niveles de ansiedad, depresión, somatización y estrés y por otro lado indagamos cuestiones asociadas al peso corporal y la alimentación durante el aislamiento. La génesis de los síntomas tiene que ver con varios factores, entre los que se encuentran la alimentación y los factores emocionales y el estrés. El doctor Olmos señala: “nuestro objetivo principal, por lo tanto, fue el de investigar el impacto de la cuarentena obligatoria sobre el eje cerebro-intestinal en pacientes con Síndrome de intestino irritable”.

¿Cuáles fueron los parámetros que tomaron en cuenta para la realización del mismo? “Todas las comparaciones hechas en este grupo de pacientes entre el estado pre cuarentena y durante la cuarentena se hizo en base a escalas validadas. Estas son escalas que están aceptadas internacionalmente para valorar los ítems de interés. Los indicadores que tomamos en cuenta para este estudio evaluaron la severidad de los síntomas de intestino irritable, los niveles de ansiedad, depresión, somatización y estrés, además la valoración del peso corporal y la alimentación”, afirma el profesional del Clínicas.

¿Qué resultados y porcentajes arrojó el estudio? “Sorpresivamente observamos que los pacientes con intestino irritable mejoraron los síntomas como el dolor, la distensión abdominal y la diarrea durante el aislamiento estricto. Asimismo, también mejoraron los niveles de ansiedad y somatización de manera significativa. Hubo un aumento de síntomas de reflujo gastroesofágico en el contexto de un aumento promedio en el peso corporal. Creemos que la disminución en la exposición a factores estrógenos externos y el hecho de poder acceder a una dieta más controlada durante el aislamiento estricto, probablemente hizo que mejoren los síntomas y los factores emocionales asociados al eje cerebro intestinal en este grupo de pacientes”, concluye.

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