La Macricracia, en donde casi todo se pudo

La Macricracia, en donde casi todo se pudo

Con la llegada de Macri al gobierno (en Caba primero y a Casa Rosada después) se creó una nueva categoría de formas de gobernar, la Macricracia. Una forma impura y corrupta de poder, en donde todo sí se puede, o sí se pudo. Fuera de ella, nada. Ahora que están en el llano, por lo menos a nivel nacional, apuestan a seguir el mismo patrón de conducta. Por El Porteño

Juegan una suerte de oposición destructiva y calamitosa, pretendiendo aportar soluciones democráticas, pero al estilo Macricracia; más que nada economicistas, después de haber destruído económicamante al país. Y ponen trabas o se van de los recintos legislativos, buscando siempre algún pretexto o excusa, para no dar quórum o el debate de los temas que se necesitan tratar, como consecuencia de la pandemia en curso, por ejemplo.

Querían debatir en el Congreso a toda costa porque decían que estaba parado. Como consecuencia de la pandemia de coronavirus, se implementó un sistema virtual para sesionar, y cuando vieron el resultado, ya no les gustó. Ya no quisieron sesionar. Querían hacerlo presencial. Ahora resulta que los pocos que fueron a la última sesión en Diputados, algunos se contagiaron. Son un fenómeno de incoherencia y globudez.

Ahora, tras el descubrimiento de cierto material sensible a sus intereses políticos y económicos -“y que quisieron ocultar”- a la luz de “la Verdad y la Transparencia”, como ellos mismos mencionan, salen con un documento corporativo a criticar a “un sector del oficialismo que parece enfocado en enrarecer el clima político”, según el escrito.

Parecen algo así como la liga anticomunista fuera de tiempo. Al igual que las marchas y los cacerolazos inventados para oponerse a cualquier cosa que haga el oficialismo.

En realidad lo que denota el escrito, es más que nada una defensa y una preocupación corporativa de sus propios intereses, y no hacen más que apostar nuevamente a que se profundice la grieta, todo lo necesario que se pueda, para sacar provecho propio. Algo que siempre hicieron desde el primer día en que decidieron presentarse como una opción de cambio político, económico y social.

Hay que recordar que todo comenzó con un discurso engañoso que decía que nadie iba a perder derechos, que o no se iba a dar marcha atrás con lo que estuviera bien; que los jubilados iban a estar mejor; que la inflación era un síntoma de aquel que no sabía gobernar; y que se buscaba una revalorización de las instituciones de la República; entre otras cosas más. Y todo al mando de “un equipo que era el mejor de los últimos 50 años”.

Pero resulta que al final de 4 años de gobierno, ya sabemos lo que ocurrió. Todo lo contrario. Eran todas mentiras y al final se les cayó la careta.

Está claro que ni ellos ni sus socios, perdieron, sino el conjunto de la sociedad que se sacrifica día a día trabajando para vivir, o sobrevivir, pero de forma honrada.

El frente opositor de la espiadura macrista de Juntos X el Cambio, que todavía integran el PRO, el radicalismo y la Coalición Cívica, emitió un comunicado en el que reitera y expone el mejor estilo de lamacricracia desplegada en todo el país, durante sus últimos cuatro años de gobierno.

El texto, firmado por el ex presidente Macri y los dirigentes Alfredo Cornejo, Elisa Carrió, Patricia Bullrich, Maximiliano Ferraro, Miguel Pichetto y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, si se le presta atención, parece más bien emitido por el oficialismo que por el frente opositor, titulado “Unidos en defensa de la verdad y la transparencia”. Algo que el frente opositor nunca tuvo ni tiene.

No es necesario ahondar mucho en el contenido del mensaje, porque delata el síndrome de abstinencia de poder y pone en evidencia la preocupación de sus integrantes, por su propio pellejo antes que por el conjunto de la sociedad, que padece la pandemia de coronavirus, pero que antes los padeció a ellos.

En el comunicado se hace referencia a que “un sector del oficialismo parece enfocado en enrarecer el clima político”.

Nosotros nos preguntamos ¿si enrarecer el clima político es presentarse a la Justicia con las pruebas encontradas en Instituciones que el gobierno de Macri habría utilizado para espiar, apretar, presionar, alinear, para intentar y meter presos a opositores o, a quienes no quisieran atender o entender sus cambios en esas Pro-políticas de Estado?.

Pero resulta que fueron ellos mismos los que provocaron, una vez más, una de las mayores estafas políticas, económicas, sociales y morales que jamás hubiésemos pensado, ni deseado, para nuestro país. Obviamente, no solos, sino ayudados por la corporación económica, mediática y judicial.

Basta recordar las 21 promesas de campaña incumplidas y sólo algunas llevadas a cabo, exactamente al revés de lo propuesto. Insistimos, dentro de la Macricracia todo, fuera de ella nada.

En el documento dicen que actúan “en defensa de la verdad y la transparencia”. Si así fuera, no hay nada que temer, ni nada de qué preocuparse, porque lo que se está buscando justamente es eso. Algo que no teníamos. Verdad, transparencia, pero además, un verdadero Estado de Derecho y en consecuencia, una verdadera Justicia. Libre e independiente del poder real.

También se hace referencia a supuestos “atropellos institucionales”. Seguro que se refieren a los aprietes que los jueces hace unos días denunciaron ante la Justicia. Las presiones que recibieron durante el gobierno anterior, para fallar según el criterio gobernante, poniendo en juego su independencia. ¿A ese atropello institucional se referirán?.

No sabemos en qué espejo se miran. Deberían consultar a Lacan, diría Darío Sztajnszrajber.

Finalmente, en el documento se denuncia que se pretende imponer la idea de que “todos los políticos son igual de corruptos”. “Pero no es Así”.

Supuestamente, tienen razón. Hay políticos más corruptos que otros, pero al parecer, por la información que trasciende por estos días, especialmente dentro de ese mismo espacio de poder.

genteba