Lo que menos rompió Macri, con su inquietud, fue su silencio

Lo que menos rompió Macri, con su inquietud, fue su silencio

Con el título “Para defender el presente y ganar el futuro”, se publicó ayer una columna de opinión en un diario opositor al actual Gobierno, firmada por el expresidente Mauricio Macri, en donde se afirma que rompe “el silencio” para compartir su “inquietud” sobre lo que considera “la dolorosa y delicada circunstancia que atraviesa la República Argentina”.

La verdad es que pensamos que se iba a referir a la pandemia de coronavirus y cómo cuidarse, ante el avance de contagios que se registran en el país, debido a la gran cantidad de gente que no cumple con el distanciamiento social preventivo. Había regresado de sus vacaciones en Francia y Suiza y estaba cumpliendo la cuarentena obligatoria, hasta que recibió la visita de tres acólitos intendentes. (Y no sabemos si se contagió). Pero no, no se inquietó. Se dedicó nuevamente a criticar al Gobierno, lo que la inmensa mayoría del pueblo argentino critica de él. Pero todavía no se enteró.

Lo que menos rompió Macri con su inquietud, fue su silencio (aunque muchas veces su silencio fue y es cómplice de mentiras, estafas y engaños) porque desde que estuvo en el poder, lo rompió todo.
Por El Porteño

Tal como si no hubiera gobernado el país durante los últimos 4 años, Macri aparece ayer en las páginas de un diario opositor, como un columnista político más, describiendo una realidad que sólo él y sus socios y seguidores ven, olvidado todo lo ocurrido durante su gestión, sin olvidarnos, por supuesto, de su paso por la Ciudad.

Para Macri el objetivo del Gobierno es poder gobernar sin límites. Evidentemente hay que tomarlo como de quien viene, porque el que gobernó sin límites fue justamente él, Mauricio Macri. Y eso lo están demostrando las distintas causas que se están ventilando en la Justicia, tras años de denuncias, y que desnundan quién es el verdadero Macri y quiénes lo acompañaron y lo sostienen; y muy a pesar de la mesa judicial que todavía pretende proteger su impunidad y la de sus ex funcionarios.

En su carta Macri acusa al Gobierno de “desplegar” un “ataque sistemático y permanente” a la Constitución y ve como positivo a los “ciudadanos movilizados y atentos que han ganado las calles”. Sin embargo no pensaba ni piensa lo mismo cuando los ciudadanos que llenan las calles, pertenecen al peronismo. O cuando las organizaciones sociales salen a la calle para hacer escuchar sus reclamos. A ellos los trata con desprecio.

Resulta que el viajero y rompedor de cuarentenas, ahora cuestiona el rumbo del Gobierno de Alberto Fernández, señalando que “La seguridad jurídica desfallece”.

A Macri sólo le interesa su propia seguridad jurídica. Hay que recordar una entrevista con Maximiliano Montegro, cuando Macri era candidato a la Jefatura de Gobierno porteño. El candidato se había referido a que había que terminar con la inseguridad jurídica porque ningún empresario iba a venir a invertir, pero minutos antes había dicho que había que elegirlo a él porque había sido un empresario exitoso. El periodista no repreguntó. Pero nosotros nos preguntamos: ¿Cómo se hace para ser un empresario exitoso en plena inseguridad jurídica? o ¿Si esa inseguridad jurídica no lo llevó justamente a ser un empresario existoso?. Sin respuestas.

Macri perdió 4 años de oportunidades y más de US$ 44.000 millones, con uno de los préstamos más grandes de la historia otorgado por el FMI. También, según la AFIP, Macri destruyó 24.500 empresas a lo largo de su gestión, miles de puestos de trabajo, y ahora, como consecuencia de la pandemia de coronavirus, también nos enteramos que dejó vencer millones de vacunas. Eso no lo inquietó, y tampoco lo inqueita.

El Banco Central acaba de responsabilizarlo por la fuga de US$ 86.000 millones y la crisis de deuda. Según BBC Mundo “Apenas asumió en diciembre pasado, Fernández y su ministro de Economía, Martín Guzmán, debieron ponerse a negociar con los acreedores del país para ver cómo afrontaban los más de US$ 320.000 millones que se le deben a bonistas, organismos de crédito y agencias del sector público”, gracias a Macri. Pero eso tampoco lo inquietó, ni le inquieta.

Tampoco se enteró lo que hizo el Gobierno de Alberto Fernández a través de su ministro de Economía, Martin Guzmán, al lograr reesructurar la deuda con 99% de adhesión de los acreedores, evitar que el país caiga en default, y bajar en más del 50% los puntos del Riesgo País.

Pero Macri, continúa acusando al Gobierno de “avasallar a la clase media para conseguir clientes dependientes del favor del Estado para poder sobrevivir”. Lo dice alguien que vivió y se enriqueció junto a su familia gracias al Estado. Menciona entre esas intenciones buscar vulnerar el “equilibrio de los poderes del Estado” en el Congreso, al pretender “condicionar al Poder Judicial con una reforma que ya tiene media sanción”, Como si él no hubiese pretendido, ni bien llegado al poder, meter dos jueces en la corte por DNU y digitado el poder judicial a su antojo sin respetar los procedimientos y sin pasar por el Congreso. Así entiende su democracia.

Habló de “debilitar” los organismos de control del Estado. Claro porque Laura Alonso, que no era Abogada y no estaba habilitada para ello, ¿no debilitó los controles, al no actuar en los distintos conflictos de poderes que se sucedieron durante su administración?.

Y salió a defender al Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, porque en realidad defenderlo a Larreta es defenderse a sí mismo, tras la decisión que tomó a meses de asumir en 2016, al regalarle a la Ciudad lo que no le correspondía.

Pero la ciudadanía en su conjunto No se olvida. Ya no le cree más. Diga lo que diga, o escriba adonde Escribano o Magneto le digan. Hay que recordale a Macri que cuando él mandó a dormir a la gente tras su estruendoso fracaso en las PASO de 2019, la gente ya sabía a quién iba a elegir, para hacer todo lo que no hizo o hizo mal.

Francamente, el escrito de Macri da vergüenza y fastidio a la vez, porque lo único que busca es la agresión permanente. Cree que de esa forma, provocando al oficialismo, desde las marchas anticuarentena, desde sus medios, con su mesa judicial y sus empresarios amigos, que sólo responden al llamado del dinero, van a conseguir que la sociedad, que en octubre pasado voto otra cosa, otra forma de ver, de sentir y de hacer política, en favor de todos y no de unos pocos, reaccione también en forma violenta para tener una excusa. Algo que no va a ocurrir, porque el oficialismo no va a seguirle el juego que le propone la derecha, a pesar de sus provocaciones constantes en las redes sociales, en los medios que le juegan a su favor, en el Congreso y con la Justicia adicta.

Lo que sí va a hacer, es dejarlos bien expuestos ante todo el mundo con su verdad. Contestar cada agresión y cada mentira con la verdad. Algo que Macri y la oposición se ocuparon de camuflar muy bien desde sus promesas de campaña.

La provocación y la violencia vienen siendo ejercidas sistemáticamente desde la oposición, como una estrategia política de desgaste.

Tienen la necesidad de tergiversar, inventar, mentir, ocultar, para sostener un discurso que va justamente en contra de lo que ellos son. Otra no les queda. NO pueden discutir ni debatir, porque no se les cae una sola idea. Porque no saben qué hacer ni cómo hacerlo. Por eso siempre llamaron a otros, para que hicieran el trabajo sucio.

Hablaron de pobreza y la aumentaron. Hablaron de economía y la destruyeron. Hablaron de justicia y la utilizaron para presionar y apretar a jueces y empresarios para qudarse con sus empresas o hacer negocios espurios. Hablaron de República y conformaron una asociación delictiva desde el Estado para espiar a todo el mundo que se les opusiera a su gobierno. Macri afirmó que bajar la inflación era una tarea fácil porque era la incapacidad para gobernar y aumentó la inflación.

La verdad es que ya no vale la pena rebatir los relatos esgrimidos por el expresidente Macri en esta misiva, ya que son más de lo mismo. Macri es una piedra o una roca.

Mucho menos vale la pena analizar, el lugar elegido para publicar la opinión del autodidacta. La inmensa mayoría de los ciudadanos piensa que los medios hegemónicos, para lo único que sirven, es para encender el fuego de las leñas o el carbón para cocinar unos buenos choris y el asadito del domingo del pueblo peronista, y de otros que no lo son tanto, pero los miran con simpatía.

Hoy Argentina tiene un Gobierno que, a pesar de la pandemia viene ocupándose de todo y de Todos, cumpliendo justamente lo que prometió en campaña. Pero de eso, tampoco se enteró.

Lo que menos rompió Macri con su inquietud, fue su silencio. Antes destruyó todo lo que encontró a su paso y mucho más. Destruyó la fe, la esperanza y estafó la confianza de miles o millones de argentinos que creyeron en su relato. Las 21 promesas de campaña que nunca se hicieron realidad. Pero de eso tampoco se enteró y jamás lo inquietó.

genteba