21 DE ENERO DE 2018 |

Qué hacemos con la sal durante el embarazo

Jueves, 20 Marzo 2014 14:46

Durante el embarazo, una de las preocupaciones más importantes de las mujeres es lo que deben y lo que no deben comer. La famosa frase que sostiene que “la mujer embarazada tiene que comer por dos”, constituye un mito.

Al final del primer trimestre de gestación se detecta un aumento de las necesidades nutritivas debidas al crecimiento del feto, se estima que a partir del 4to mes, sobre la ingesta realizada habitualmente, se deben aumentar unas 350 calorías.

La mujer embarazada debe lograr que los alimentos que componen la dieta aporten al organismo la cantidad necesaria de nutrientes esenciales, tanto para la buena salud de la madre como para el sano crecimiento y desarrollo del futuro bebé.

El metabolismo del sodio se altera durante la gestación, lo que conduce a la aparición de retención de líquidos, que se acentúa principalmente durante el tercer trimestre de la gestación. La hinchazón en las extremidades inferiores que se manifiesta durante el embarazo es normal, no tiene relación con el sodio, sino que se debe en parte a la presión del útero en crecimiento sobre las venas que retornan el líquido desde las piernas.

La sal es uno de los condimentos más populares y tradicionales de la cocina mundial y se encuentra presente en el 75% de los alimentos que consumimos, es habitual preguntar si se debe comer sin sal durante el embarazo.

Cada gramo de sal contiene entre un 40% y 60% de sodio, nutriente esencial que permite al organismo mantener el equilibrio iónico y retener agua para conseguir un buen nivel de hidratación. La sal da sabor y energía pero, en exceso, trae problemas también a las embarazadas, por lo tanto no es que debemos restringir en forma total el consumo de sal, sino que debemos acatar las indicaciones de la OMS que recomienda que las personas adultas no superen los 6 gramos  al día, lo que equivale a 1.6 gramos de sodio diarios.

Como en el embarazo la retención de líquidos es una consecuencia normal, debemos prestarle más atención a esta indicación. El desafío consiste en no agregarle sal a las comidas y tratar de evitar aquellos alimentos con elevada cantidad de sodio (se considera que estos son los que presentan más de 500mg por cada 100mg de alimentos). Otros hábitos recomendados son  consumir productos frescos, beber agua con bajo contenido de sodio, estar atentos a la cantidad de sodio que indican las etiquetas de los alimentos y usar condimentos alternativos para dar sabor. Por último, recordar siempre consultar con su médico.

Dr Jorge E. Tartaglione
Medico Cardiólogo
MN 67502

 

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